Tu profesión de mañana no existe hoy

Saber Marketing Educativo

Es probable que las profesiones más solicitadas de hoy dentro de diez años no existan.

Vivimos en un mundo acelerado, de cambio constante y de evolución continua que, en los últimos años, se ha acelerado con un desarrollo tecnológico sin parangón. Este hecho ha alterado la dinámica laboral en unos niveles que hace de la toma de decisiones acerca de nuestra formación académica todo un dilema.

Muchas de las profesiones que hoy existen, en apenas un par de décadas, desaparecerán. Se cumplirá así la profecía en torno a la política educativa que aventura “un sistema que nos prepara para un mundo que ya no existe”. Es más, dentro de un par de décadas habrá una demanda de trabajadores para desempeñar profesiones que aún no existen ni sabemos en qué consistirán.

En el futuro próximo , serán muy pocos los que trabajarán toda su vida desempeñando la misma profesión

No es algo que deba sorprendernos. En los 90 ninguna Universidad estaba formando a Community Managers, ni expertos en Marketing Digital o en Biotecnología. La oferta formativa trata de resolver problemas a corto plazo porque las evoluciones del entorno en el que se aplica suelen operar de forma más rápida. El riesgo para el sector educativo está en que llegue un día donde su capacidad de respuesta sea tan lenta que cuando quiera llegar, sea tarde y su propuesta innecesaria.

La oferta en formación y educativa, tanto en sector formal como informal, público o privado, especialmente en educación superior, centra su propuesta de valor en la formación en administración empresarial, ingenierías, ciencias como la física y las matemáticas, así como todo una amplia oferta relacionada con el campo tecnológico. Por su parte, las que se centran el área de salud buscan diferenciarse enfocándose en investigación biosanitaria.

Los centros de formación no sólo tendrán que cualificar profesionales sino forma a personas con criterio propio, capacidad crítica y recursos de comunicación

La especialización y el desarrollo de competencias transversales como el trabajo en equipo, la capacidad de comunicación e influencia, la expresión en público, el emprendimiento y la capacidad de adaptación son competencias que todo centro debe desarrollar y trabajar mediante cada una de sus acciones formativas.

Trabajar estas habilidades transversales incorporando las herramientas tecnológicas existentes ayudarán a formar de forma adecuado a los profesionales del futuro puesto que, con estas competencias, se les estará preparando para un mundo que no sabemos cuál será pero sí cómo será posible sobrevivir en él. Esto lo sabemos ya que estas competencias son las que nos han permitido desarrollarnos como especie y como sociedades. Sin ellas, no habríamos alcanzado nuestro actual nivel de desarrollo.

El valor de la polivalencia

En mi casa y el universo adulto en el que crecí  se mencionaba que el mejor futuro que uno podía esperar estaba en ser funcionario. Que había que estudiar una oposición, aprobarla para así, pasarse el resto de la vida haciendo siempre lo mismo. Mi opinión es que no hay peor muerte en vida. Un futuro sin esperanza porque se renuncia a la capacidad de desarrollo.

Este paradigma, aun estando presente en el imaginario colectivo, está en franca retirada. No sólo a efectos de empleo en el sector público sino en la oferta de empleo privada. Muy pocos de mi generación trabajarán toda su vida desempeñando la misma profesión. Yo mismo a lo largo de mi trayectoria profesional he desempeñado varias profesiones y sé que, en los próximos años, tendré que continuar renovando mi propuesta de valor al mercado laboral y mi forma de ofertarla porque tal y como es hoy no será útil dentro de apenas 5 años.

Voy a pecar de vanidoso y decir que lo tengo más fácil que otros. Al haber estudiado Antropología, dispongo de la versatilidad que me ofrece para poder desenvolverme en distintos ámbitos del mercado laboral: marketing, formación, investigación, recursos humanos, etc. Sé que no se trata de una carrera técnica, perfil en muy alta estima a día de hoy, pero gracias a estos estudios en humanidades he adquirido una capacidad de análisis, reflexión sobre los propios cambios y evolución que mejoran mi empleabilidad.

Científicos, técnicos e ingenieros

La ciencia y la tecnología ocupan un lugar central en nuestras sociedades y se han incorporado al universo económico. Esto ha provocado que todo negocio, independientemente del sector, no las haya incorporado en la búsqueda de eficiencias. El campo de la medicina, el deporte, el entretenimiento, la agricultura, la construcción… son campos en los que el rigor científico y la aplicación de tecnologías están a la orden del día, lo que contribuye al valor de las ingenierías en el mercado laboral.

Digitalización de la profesión

Existen escépticos que dudan de la necesidad de que ciertas profesiones introduzcan el componente digital. Por ejemplo, en el campo de la medicina, la enfermería, la atención a personas dependientes, comercio de proximidad… Todas estas áreas necesitarán su adaptación a digital. Todos los sectores deben vivir su transformación a digital y sus profesionales deben estar preparados para ello.

Un médico debe ser capaz de formar equipos de trabajo en red para la elaboración de diagnóstico y manejar elementos de comunicación digitales para atender a gran número de pacientes, especialmente, a la hora de hacer seguimiento de tratamientos. Esta realidad para los profesionales de la medicina es aplicable a cualquier otra prestación de servicios. Esta transformación requerirá la presencia de profesionales que permitan dar dicho soporte, de nuevo cobra valor ,la figura del ingeniero, ya sea informático, de telecomunicaciones o electrónico.

Pensar en adaptarse

Sí, tener estudios en ingeniería, matemáticas, física o medicina mejoran las posibilidades de encontrar un empleo en el corto plazo y con proyección de mantenerlo a medio plazo. Pero no lo es todo. Tener un título académico no garantiza nada. Más que nunca serán necesarias las habilidades y competencias “transversales” pues los valores cambian, la formas de pensar anteriores son suplidas por otras nuevas, existe una necesidad de renovación constante de retos y objetivos empresariales y personales. Esta situación exige, más que nunca, que desarrollemos nuestra capacidad de adaptarnos y esto, queramos o no, no podemos hacerlo sin pensar en cómo y hacia dónde queremos evolucionar. Consejo de antropólogo.

 

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